De levantar las pestañas
y lanzar un bostezo amarillo.
De trasnochar para amanecer.
De darme cuenta de ello.
De creer que ya no recuerdo.
De saber que sí lo hago.
De sombrear papeles con grafito
y pretender que es algo importante.
De aburrirme viendo pantallas.
De rogar un aliento al teléfono.
De portazos de cumpleaños.
De bicicletas aguardando en la puerta.
Del balcón camuflando cigarrillos
y maldiciones a los vecinos.
De estar listo para irme.
De arrepentirme de haberlo estado.
De ambulancias y resonancias.
De frío en la sala de espera.
De nudos en la garganta
y todo lo que me faltas.
De grafito y de sal.
De cerumen en los oídos.
De cristales emborrachados
y azufre bajo los pies,
De memoria o de paporreta,
prosaico y postergable
utilitario y conveniente,
y casi siempre
rubricando mis ofrendas,
con tinta sumergida
en zumo de limón.
