Lejanías

Lejanías, cuánto tiempo.
Rodeando al sol
con flores y sonrisas
que se apagan a veces,
girando girasol.

Así se ha visto
esa cresta de tormentas,
selva de tigres
y anhelo de gacelas.
Y todos los que quedamos
a la vera de las millas,
de los tiempos y olvidos,
ensartados en vidas mundanas
que no son la vida,
ni la muerte;
son solo el entremedio
de las eternidades
que a veces regresan
a las frías constelaciones
que me hacen respirar
en mis marañas,
en tus pesares,
en las millas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *