
Julio Verne escribió sobre viajes a la Luna, vueltas al mundo en globo, aparatos en los que se podía llegar al fondo del océano… cosas imposibles en su tiempo. Pero el tiempo no viaja al ritmo de la vida humana ni de sus ideas. Hoy no es novedad decir que Julio Verne tenía razón (con excepción de su viaje al centro de la Tierra, aunque hay sectores que defienden la teoría de la Tierra hueca, el tema aun tiene para rato).
De las ideas a la realidad, lo imposible se vuelve relativo si se interpone el tiempo suficiente –para encontrar el modo- y sea en cuestión de minutos o de varias generaciones, al parecer tarde o temprano las ideas logran salirse con la suya, con detractores o sin ellos.
Autos voladores eran materia de dibujos animados (the Jetson Family) y ciencia ficción (Star Wars, Blade Runer, the fifth element, back to future, etc) la pregunta es ¿por cuánto tiempo?. Seguimos sin saberlo, pero lo que sí sabemos es que la respuesta ya no es tan lejana como pudo haber parecido en tiempos «supersónicos». La empresa TERRAFUGIA ya tiene licencia para la venta del primer modelo de vehiculos tierra-aire de formato domestico, el los que literalmente puedes ir al grifo de la esquina por combustible, y luego salir volando por la avenida.
Por si fuera poco, en estos tiempos de Transformers y anime japonés, algunos artefactos le dan la razón a la fantasía, y como salidos de cuento -o de anime- nos encontramos con aparatos imaginados hace mucho tiempo y solo recogidos por algunos excenticos. Tal es el caso de un curioso vehículo de una sola rueda visto en «STEAMBOY«, un largometraje japonés de animación producido en 2004 por Katsuhiro Ōtomo, en realidad una versión bastante simplificada del invento del Dr J H Purves, que en el temprano año de 1932 creó un monorueda conocido como el DYNOSPHERE. Luego de aquello, se hicieron ensayos con fines militares (para variar) sin mayor trascendencia, y despues alguno que otro avance. Finalmente fué olvidado y visto solo en algunas ficciones cinematograficas.

