Ípsilon

Estoy esperando en cuclillas
haciendo lo tuyo, haciendo lo mío,
haciendo equilibrio entre ceja y ceja.
Y tengo abierta la boca,
y tengo abiertas las manos,
y tengo también a la espera
una ruta de puntos oscuros,
puntos de vista, puntos seguidos;
puntos que esperan suspensos.

Ípsilon…

Quién mierda te puso ese nombre?
quién asistió a tu bautizo de tiempo,
quién propuso la agonía de ser lo siguiente
para después seguir siendo siguiente.

Ípsilon…

Un nombre en progreso de nada,
una potencia inmóvil y antecesora
que llama a la cualquier cosa,
a la nada, a todo, a lo que haga falta;
un derroche de inconclusiones,
ingenua como cereza en el pastel del divorcio.

Ípsilon…

Eres todo lo que resta,
todo lo que llega luego de ti;
como el final que todavía no escribo
para tener un punto dónde llegar,
punto y no sigue,
que Ípsilon dejará pendiente
en los anaqueles entretenidos,
donde juegan una ronda
el tiempo, la incertidumbre
y todo lo que sigue.

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