En su cuello habitaba el perfume
y quise habitarlo también,
y flotar con algunos secretos
silbados de azul al oído
de pie
de rodillas,
o solo observando
calladito de veras,
lo que te quise decir
y no debía,
lo que te quise decir,
que ya sabias,
lo que te quise decir,
y aun todavía
lo que te quise.

